Ciencia en los Jardines de Joan Brossa

Aprovechando el verano, y las vacaciones y animándoos a disfrutar el mayor tiempo posible al aire libre, intentaremos daros algunas ideas de cómo convertir momentos de juego en momentos también de experimentación científica. Hoy comenzaremos por hablar en general de la ciencia en un parque infantil, y en particular de un parque que nos encanta visitar: los jardines de Joan Brossa, en Barcelona.
Muy cerca de una de las entradas al parque podemos encontrar una zona atípica de juego infantil. Aunque en esta zona tenemos también un clásico tobogán (donde podemos improvisar una sesión de estudio de movimiento en rampas) y un puente de cuerdas; el principal atractivo se encuentra en la bomba de agua y el sistema de canalización, así como la zona de juego con arena, donde hay varias poleas para transportar arena a una plataforma elevada desde donde hacerla caer por tubos y norias. Todo este sistema, aparte de fomentar el trabajo en equipo, y divertir enormemente a niños y niñas, permite el estudio del movimiento del agua, desde la física detrás de la bomba de agua, hasta la canalización a través de los distintos canales, ya que es necesario manipularlos e inclinarlos para conseguir el agua en el depósito final.

 
 

Y también permite el estudio de la mecánica del sistema de poleas para conseguir transportar la arena, así como las fuerzas que actúan para mover la noria de arena (M. estuvo un buen rato “picado” porque no conseguía que girara, hasta que descubrió que necesitaba poner gran cantidad de arena para que ejerciera la suficiente fuerza para girar).

Además de esta zona, el parque tiene distintas zonas lúdicas relativas al sonido que son también zonas de juego y experimentación científica como los “cojines musicales”, que gracias al sistema de fuelles en su interior producen sonidos diferentes al saltar sobre ellos. O el “balancín musical” con teclas sobre las que se puede pisar y que igual que los cojines producen diferentes sonidos al comprimirse el aire contenido en sus tubos (tal como se describe en el parque, igual que el funcionamiento de un órgano).
 
 
O la zona de la parábola de sonido (similar al “telescopio de sonido” que encontramos en Cosmocaixa) donde el sonido es transmitido de una parábola a la otra (situadas a una gran distancia una de la otra) siempre que hablemos mirando al centro de la parábola, gracias a sus propiedades físicas al rebotar las ondas sonoras en la superficie de la parábola.
 
 
O el “teléfono” que igualmente transmite el sonido a gran distancia gracias al sistema de tubos en su interior.
 
Y finalmente queremos hablar de otra de las grandes atracciones del parque que es la tirolina. Allí había un grupo de chavales que competían por llegar lo más lejos posible. Escuchándoles pensé en la gran cantidad de observaciones y reflexiones de carácter científico que hacían sin ser conscientes de ello: “tú consigues llegar más lejos porque pesas mucho”, “mira, este como no pesa nada se queda siempre a mitad de camino”, “para conseguir llegar más lejos necesitas coger mucho impulso. Coge más carrerilla que así no llegas” “tú que eres más alto, claro al final estiras las piernas y así llegas más lejos”…y es que la ciencia no es algo abstracto que se practique únicamente en un laboratorio, los fenómenos científicos nos rodean y sólo necesitamos observar con un poco de detenimiento para encontrarlos.
 
 
 
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