Aprendiendo en la Naturaleza: Moras

Estamos en verano y estos días nos hemos dedicado a una actividad que nos encanta: coger moras ¿Os habíais planteado alguna vez la experiencia científica que puede suponer la recolección de moras y su transformación en una deliciosa mermelada? Ya sabéis que creemos que prácticamente cualquier actividad que desarrollemos en la naturaleza nos podrá aportar un conocimiento científico. Para empezar, hemos descubierto los mejores lugares para encontrar moras, hemos comparando el estado de maduración de las distintas frutas (colores, olores, sabores…), hemos comparado el sabor de los frutos de una y otra planta intentando identificar las características de las que nos parecían más sabrosas, hemos descubierto el poder disuasorio de sus pinchos…todo un proyecto de investigación científica.

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Pero el aprendizaje ha continuado en casa cuando hemos hecho mermelada con parte de la fruta que habíamos recolectado. Nosotros hemos seguido esta receta con un delicioso resultado: 

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Pero ¿queréis saber algo más?

Antiguamente, era costumbre muy extendida la de conservar el excedente de las frutas de temporada en forma de mermeladas, confituras y compotas ¿por qué? El azúcar, al igual que ya vimos con la sal, actúa como conservante de los alimentos, principalmente porque extrae (por ósmosis) el agua de los alimentos con los que está en contacto, a la vez que penetra en su interior. La extracción de agua resulta en una disminución de la actividad microbiana. Si queréis ampliar la información podéis consultar este artículo publicado en la revista “Scientific American”.

¿Por qué hervimos los frascos?

Para esterilizarlos, es decir, matar los posibles microorganismos que puedan estar presentes en ellos, que no sobreviven a temperaturas elevadas. En la primera esterilización, matamos todos los posibles microorganismos del bote y su tapa. En la segunda, hacemos lo mismo tanto con el contenido del bote: la mermelada y la pequeña burbuja de aire que queda en la parte superior; como con el exterior del frasco, que ha podido mancharse durante el proceso.

¿Por qué se hace el vacío en el interior del frasco?

Cuando introducimos en los botes la mermelada, tanto el contenido como el frasco están calientes. Al cerrar el frasco con la tapa a rosca, queda sólo una pequeña cantidad de aire (también caliente) en la parte superior del bote. Este aire se contrae  al enfriarse, con lo que se crea un pseudo vacío en el interior, que “tira” de la tapa hacia el interior, sellando completamente el frasco. El característico “plop”, que escucharemos al abrir de nuevo la tapa, se produce cuando el aire entra de nuevo en el bote. Si el cierre queda bien ajustado, la ausencia de aire en el interior del bote, hace imposible el crecimiento de bacterias que necesitan oxígeno para desarrollarse (bacterias aeróbicas).

Otro punto interesante de aprendizaje: también hemos aprendido sobre procesado de alimentos, auto-abastecimiento, y aprovechamiento de recursos. Una sesión de lo más productiva, ¿no os parece?

 
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6 Comentarios

  1. Michi
  2. encarna

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