¡Helado sin Congelador!

Se acercan las vacaciones de verano y las altas temperaturas nos animan a proponeros una actividad divertida refrescante y científica perfecta para estos días. Conseguiremos hacer y disfrutar de un helado casero en sólo 10 minutos.
Necesitamos básicamente hielo, sal y leche. Y dos bolsas de plástico con cierre hermético (de las que se utilizan para congelar alimentos): una grande y una pequeña. Adicionalmente para disfrutar del experimento, podemos añadir a la leche lo que queramos para variar el sabor del helado: chocolate, azúcar, nata, puré de frutas, vainilla, etc.
 
experimento_helado_leche
 
La experiencia es sencilla. Introducimos la leche en la bolsa pequeña y cerramos bien.
 
experimento_helado_bolsa

En la bolsa grande echamos varios cubitos de hielo y añadimos sal.

experimento_helado_hieloysal
 
Metemos la bolsa pequeña con la leche en la bolsa grande con hielo y la sal y cerramos bien. Ya sólo nos queda frotar la bolsa exterior intentando que el hielo esté en contacto lo máximo posible con la bolsa de la leche. Enseguida notaremos como la temperatura de la bolsa baja considerablemente, así que recomendamos cubrirla con un paño de cocina para no helarnos las manos. Después de unos 10 minutos, abrimos la bolsa exterior y sacamos la bolsa interior. Veremos que la leche se ha congelado convirtiéndose en un sabroso helado!!
 
experimento_helado_resultado
 
Y ahora el “toque” de ciencia para aquellos interesados en el “por qué sucede esto”: Una mezcla de agua y hielo a 0ºC está en equilibrio. Esto quiere decir que a esa temperatura en la superficie del hielo, una pequeña cantidad de éste se está convirtiendo continuamente en agua, y una pequeña cantidad del agua que lo rodea se está convirtiendo continuamente en hielo. Cuando añadimos sal al hielo, estamos rompiendo ese equilibrio, puesto que la sal hace que el punto de congelación de la mezcla agua/sal baje de 0ºC (Ya sabemos por qué se echa sal en las carreteras nevadas). Ahora, el hielo se sigue fundiendo, pero la mezcla de agua con sal ya no se congela. Así que el hielo saca la energía que necesita para fundirse de otro sitio que no sea el agua con sal que lo rodea: de la leche que está más cerca del hielo (y de nuestras manos, por eso se nos enfrían cuando sostenemos la bolsa!).
Os propongo probar con otra sustancia que no sea sal: azúcar, alcohol….por ejemplo y comparar los resultados. ¿también baja la temperatura de congelación?
 
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